viernes, abril 27, 2007

DE LA DEFINICIÓN A LO BELLO

Desde el Ser de Parménides, a lo bello en sí de Platón


INTRODUCCIÓN

Tema interesante a tratar en el minuto de referirnos a la filosofía platónica estableciendo alguna relación con el arte, es el hecho de que Platón es el primero en enunciar una suerte de "estética" al formular la pregunta por la belleza y lo bello. Pongo estética entre comillas, porque el segundo pie de este ensayo es ver cómo pese a plantear el problema de lo bello, Platón a su vez decide expulsar a los poetas, y con ellos podríamos en un contexto contemporáneo, entender que expulsa a los artistas de su polis ideal.

Así, la "estética" entre comillas es una estética donde se habla de lo bello pero no del arte, pues el arte, debe ubicarse fuera. Pero para profundizar en esto hay que tener en cuenta anteriormente algunos puntos y dificultades.

La primera dificultad que nos encontramos, en el minuto de querer elaborar algo, en relación a la filosofía clásica, es la amplia variedad de temas, puntos, ideas y bibliografía que hay al respecto. Hoy vivimos en un mundo interdisciplinario y la posibilidad de entender o tratar un tema en profundidad se hace aún más difícil, ya que pareciera imposible llegar a penetrar todas las aristas que expone. Si a esto agregamos la enorme obra clásica, nos encontramos ante un mar infinito en el que navegar se hace peligroso y difícil.

Así, dado lo dificultoso del punto de partida, dejo claro que es absolutamente imposible abordar la amplitud de cualquier tema que se pueda buscar, y que, si pese a esto emprendo el viaje, lo hago más bien con un afán de llevar un ejercicio de reflexión, que valla dando pie a nuevas interrogantes, y quizá permita la posibilidad de ser un punto de partida, para una investigación un poco más extensa.

Debido a esto, con una cierta intención metodológica, he decidido dejar de lado ciertas citas textuales, para tratar de hacer de este texto lo más expedito posible. Al final y a modo bibliográfico, expongo mis fuentes.

Pero, no es esto a lo que quiero convocar, establezco este preámbulo, como una necesidad de reconocer las enormes limitaciones de la propuesta que les presento.

LA DEFINICIÓN

Uno de los grandes aportes, o por lo menos quizá el punto de mayor influencia de la Grecia clásica es lo que quisiera denominar como el concepto de "definición". Definir[i] según el uso común, en una de sus acepciones, es, fijar, es decir dejar quieto, inmóvil, con claridad, exactitud y precisión, un algo que es, lo definido.

Pero, de qué estamos hablando exactamente.

Mi intención es presentar el aporte formulado por Parménides a la filosofía y occidente, aporte que se mantiene vigente hasta hoy y que se mantuvo hegemónico hasta el siglo XIX de nuestra historia.

El poema de Parménides[ii] comienza con una introducción de cómo es llevado ante la Diosa, luego de pasar por donde "Están allí las puertas de la Noche; allí también las puertas de las sendas del Día;..." (pp.: 34)[iii] desde la noche a la luz, el recorrido lo va conduciendo, de la ignorancia a la sabiduría, al lugar de la Diosa, quien le indicará "todas las cosas de la Verdad, tan bellamente circular,".

¿Cuál es la verdad que será revelada a Parménides? Que la única verdad, es la del ser, que lo que es, es y lo que no es, no es. Así, a esto pesará la advertencia de que en el camino se abren dos vías hacia la sabiduría, la del ser, y la del no ser, pero esta última es intransitable. Ya que lo que es, puede pensarse y expresarse, mientras que lo que no es, no puede ser pensado.

Así, Parménides comienza un camino ontológico por la vereda del ser, marcando de esta manera, lo que va a ser el futuro de la filosofía y la forma en que hemos concebido el saber en occidente.

Lo que es, dirá Parménides, debe ser uno, y no múltiple, porque en la multiplicidad hay no ser, debe ser eterno, porque lo que comienza, antes no fue, y lo que termina, en un minuto deja de ser. Debe ser inmutable, porque todo cambio implica un dejar de ser, pasar de ser a no ser, y el ser no puede dejar de ser, pues sería no ser.

Así, nuestros sentidos que hablan de movilidad y cambio, sólo se engañan en la apariencia de nuestro mundo i-racional, puesto que lo que es, es definitorio, no hay en él variación alguna, sino estaticidad supra-temporal, invariable, que como un todo continuo lo abarca todo, pues todo es. Sólo el logos, la razón puede mostrarte la realidad verdadera, porque lo que es, el ser, sólo se conoce a través de la razón.

Para Parménides[iv] la razón es una facultad, una potencialidad que puede descubrir una verdad y sobre ésta desarrollar nuevas verdades racionales.

De éste modo, Parménides, crea la definición, como la entendemos hoy, la definición dice de algo lo que es, por lo tanto si es, debe ser fija e invariable. Por lo que lo definido, queda como en una fotografía, estático y sin cambio. Esto es lo que para Atenas, Grecia y Occidente, desde antes del siglo V a.C. será el saber, si yo sé algo sé su definición, es decir su esencia estática e imperecedera.

Luego de Parménides, el desafío de la filosofía es lograr salvar las apariencias. La filosofía presocrática, está orientada a descubrir los principios de la realidad. La filosofía posterior a Parménides buscará llegar a verdades estables que estén de acuerdo con los principios verdaderos del ser, y la razón del ser. Las preguntas que quedan pendientes son, ¿Cómo integrar el mundo en el ser? ¿Cómo salvar las apariencias?

Desde el punto de vista de lo que nos interesa aquí, ya hemos llegado a mostrar, un esbozo del por qué la necesidad platónica de establecer definiciones. Y de cómo Platón entendió, lo que tenía que ser el saber, la sabiduría, y a qué se debe, esta intención de de-velar una dimensión inmutable, desde la cual arraigar, afirmar y anclar, el mundo que conocemos a través de los sentidos.

EL SABER

Platón a través de Sócrates, en su discurso de la Apología[v] nos presenta en torno al saber dos aspectos importantes, primero la virtud del juez, quien siendo virtuoso debe evaluar la verdad de los hechos y no la forma en que se presentan, "con toda la atención posible, si os digo cosas justas o no, porque en eso consiste toda virtud del juez, como la del orador: en decir la verdad." (pp.: 17) es decir quien juzga debe buscar la verdad y no quedarse en la apariencia del discurso, y quien da un discurso debe decir lo verdadero, y no quedarse en palabras rimbombantes. Así también se refiere al pre-juicio que, en el caso de la Apología el pueblo de Atenas tiene sobre él, pero que yendo un poco más allá se puede hacer referencia a cómo nos enfrentamos a algo teniendo una idea previa, que hace de juicio y que puede estar errado.

En este mismo sentido se refiere a dos formas que corrientemente se entienden como saber, la primera es el saber de opinión, el que esta muy relacionado con los pre-juicios. El saber de opinión, "que todos dicen muy buenas cosas sin comprender nada de lo que dicen." (pp.: 25) Insiste Sócrates, "son muchos los que creen saberlo todo, aunque no sepan nada o casi nada." Así, según el autor, opinión, no es saber propiamente tal, ya que se queda en lo aparente. "Puede muy bien suceder que ni él ni yo sepamos nada de lo que es bello y de lo que es bueno, pero hay esta diferencia, que él cree saberlo aunque no sepa nada y yo, no sabiendo nada, creo no saber." (pp.: 24)

Al ser así, este saber de opinión, que no es saber, ya que se queda en lo aparente, imposibilita poder hablar, ya que la virtud del orador es decir la verdad, e impide emitir un juicio ya que sería un juicio falso. A lo que quiero llegar con la enunciación de este primer saber, este saber de opinión, es que, es un saber que en clave de Parménides tiene mucha relación con el no-ser, es un no-saber, y de él no se puede pensar ni decir. No se puede juzgar en base a la opinión, porque la opinión, como la hemos enunciado, no nos conduce a lo verdadero, sino, más bien al error y la tiniebla.

Pero entonces ¿qué es el saber?

En la Apología Sócrates lo enuncia, el mismo se declara como alguien que no sabe, pero que tiene una predisposición[vi] a buscar el saber, a indagar. Así, dando un paso no muy grande podemos entender que lo que Sócrates busca es la Verdad. Saber sería así, una aspiración a la Verdad.

¿De qué hablamos cuando nos referimos a Saber-Verdad?

En el contexto socrático como ya lo enunciamos anteriormente, el saber, la verdad es el inmutable de fondo. Lo verdadero es el Ser. El Ser de Parménides que se instaló en occidente. Aquello inmutable, eterno, válido para todos los hombres, y que sólo se puede conocer a través de la razón.

A esto es a lo que aspira Platón al preguntar por la belleza, por lo bello.

LO BELLO

En la obra de Platón, hay dos diálogos, donde resalta el tema de la belleza y lo bello, el primero es Hípias Mayor, donde la pregunta por la belleza es central, pero también donde luego de ver lo problemático de la pregunta por qué es la belleza y qué es lo bello, se concluye que es un tema tremendamente difícil del que aparentemente nada se sabe. La mayor parte de la argumentación aquí dice relación por lo aparente. Desde la lógica de Parménides, que venimos tratando, lo aparente es mutable, por lo que es un camino errado. La apariencia muta y es muchas veces indefinible, debido a su multiplicidad, Parménides nos dice:

"Por lo cual no es al Ente permitido

ser indefinido;

que no es de algo indigente,

que si de algo lo fuera

de todo careciera."[vii]

Esta cita además de referir a la necesidad de definir el ser, problema por el cual es, complicado hablar de la belleza y lo bello, ya que su definición parece en este texto cosa tremendamente difícil. Nos conecta con el segundo diálogo al cual deseo poner atención, en esta oportunidad. El Banquete[viii], y aquí, puntualmente al diálogo que Sócrates recrea entre él y Diotima, sabia sacerdotisa griega a través de quien, según algunos estudiosos el propio Platón, se expresa, poniendo su punto de vista.

En éste diálogo, nos encontramos con varios puntos que pueden resultar tremendamente enriquecedores para lo que estoy proponiendo. El primero de ellos dice relación a la instalación de un punto intermedio entre el saber y la ignorancia, pero ya no como en la Apología, donde en cierta manera la única opción de un punto medianamente favorable, era la de una pequeña predisposición a buscar la sabiduría, sabiéndose carente de ella, sino aquí, damos un paso más. Platón nos propone la "recta opinión" dice: "La recta opinión es, pues, algo así como una cosa intermedia entre el conocimiento y la ignorancia." (pp.: 245) Se puede opinar rectamente sin dar razón de ello, y por lo tanto, esta opinión no es saber, pero a la vez tampoco es ignorancia ya que es una opinión recta, es decir posee realidad. Desde este punto de vista, se puede, entiendo yo, tener un saber relativo, la recta opinión, no es verdad, pues no es inmutable, ni absoluta, pero no es mera ignorancia, ya que al tener relación con lo real, con la realidad, en cierta forma, da cuenta de algo que es más o menos verdadero, como diría el padrino, es una propuesta razonable.

La recta opinión, si bien nos saca un poco del cometido de lo bello, entrega la posibilidad de que yo ahora pueda decir lo que estoy diciendo, dándole un cierto valor en la medida de que es razonable, dejándome en un espacio intermedio entre el ser y la nada, entre la verdad absoluta y la absoluta ignorancia. Entramos así en el plano accesible de Eros, del demon[ix], que no es un dios, puesto que ama, pero que tampoco es un hombre, por ser inmortal. "el que es sabio en tales materias [entiéndase aquí, para nuestros efectos, en cualquier materia] es un hombre demónico" (pp.: 248)

Eros, dice Diotima, no puede ser un dios puesto que ama, y éste es el segundo punto que me parece muy interesante de este fragmento. Amor[x], se entiende aquí, como una carencia que impulsa la búsqueda, por lo que no es una carencia absoluta, pues se tiene lo suficiente como para saber que se tiene una carencia, se está en cierto modo en el medio. Volviendo a la Apología, Sócrates es sabio porque sabe lo suficiente como para saber que no sabe, a diferencia de los demás que no ven en ellos su falta de sabiduría. Sócrates carece de sabiduría, pero, algo de ella tiene, la necesaria para saber de qué carece. Esto es lo que lo impulsa. Por eso el amor no es cualquier carencia, sino es una carencia especial, es una carencia que no es absoluta. "Así, pues, el que no cree estar necesitado no desea tampoco lo que no cree necesitar." (pp.: 249) El amor, nace, o te ubica en un punto semi-intermedio (digo semi, porque supongo hay ciertos matices, entre Eros y un hombre, y entre un hombre y otro) entre la ignorancia absoluta y el saber, entre el ser y el no ser. De este modo de a poco, Platón va salvando las apariencias en el mundo difícil de Parménides.

¿Qué es lo que se ama? Luego de revisar varias posibles propuestas, y desecharlas, Diotima, anuncia "lo que los hombres aman no es otra cosa que el bien" (pp.: 253) A partir de aquí, se llamara amor al deseo de poseer el bien, al ardor y esfuerzo de los que persiguen el bien, y la actividad propia de quienes persiguen el bien con este ardor y esfuerzo (parafraseo el texto de la página 254) es la procreación en la belleza, tanto según el cuerpo como según el alma.

Bien y belleza están tremendamente ligados en el contexto platónico, es casi lo mismo, de modo que éste Dialogo, el Banquete, que comenzó hablando del amor, buscando una comprensión lo más verdadera posible de éste, exponiendo los puntos de vista de distintos hombres de distintas disciplinas, se encuentra finalmente, ligado directamente a la belleza, debido a que el amor, como una carencia debe ser una intención de poseer el bien, y la actividad; la forma por la cual se puede acceder al bien, es a través de la belleza, y veremos a través de lo bello. Así, dirá un poco más adelante el autor, el amor, no busca lo bello, no es carencia de lo bello, sino al ir hacia el bien, es "Amor de la generación y procreación en lo bello." (255) puesto que lo bello es bueno.

Aquí da pie para otro punto más que quisiera enunciar, en el momento en que entramos en el plano demónico, podemos acceder a una cierta inmortalidad, ésta inmortalidad, esta dada de dos maneras. Una en el plano "biológico" (lo pongo entre comillas porque este termino no es platónico, pero puede servir para explicar) al reproducirme y generar hijos estos me recordarán después de muerto, y de este modo alcanzaré una cierta inmortalidad, aunque pasajera. Y el otro plano, si mi alma es bella, y logro encontrar otra alma bella, a través del dialogo, ambos podremos, generar obras superiores, obras del alma, que me conduzcan a la inmortalidad alcanzada por ejemplo por Homero, Hesíodo, Patroclo y Aquiles, quienes dejaron su recuerdo inmortal, que ahora tenemos por su virtud. Belleza y virtud aquí, es lo mismo. El alma virtuosa, bella de un gran poeta, lo llenará de inmortalidad gracias a sus obras.

Platón enuncia ahora un camino. Quien logre desde muy joven educarse en lo bello, partiendo desde el amor a los cuerpos bellos, desde el particular hacia lo más general, para luego ir hacia las almas bellas, siendo capaz de llegar a reconocer una cierta belleza en sí misma, estará a un paso de poder llegar a acceder a lo bello en sí. "la belleza en sí, que es siempre consigo misma específicamente única, mientras que todas las otras cosas bellas participan de ella de una manera tal que el nacimiento y muerte de éstas no le causa ni aumento ni disminución, ni le ocurre absolutamente nada. Por consiguiente, cuando alguien asciende a partir de las cosas de este mundo mediante el recto amor de los jóvenes y empieza a divisar aquella belleza, puede decirse que toca casi el fin." (pp.: 264) Nos encontramos aquí ante el denominado mundo de las ideas, o Topos Uranos, lugar de las ideas, donde reina la idea máxima el Bien, y bajo ella los cinco géneros supremos de lo real; Ser, Igualdad, Diferencia, Movimiento y Reposo[xi]. Pero ésto es harina de otro costal.

LOS ARTISTAS

Los artistas o conclusión, me parece interesante a modo de ir cerrando, luego de haber visto la importancia de la belleza, el plantear la siguiente pregunta: ¿Cuál es el lugar del Arte? ¿Cuál es el lugar del Artista? Desde lo que hemos visto hasta ahora, quizá podríamos decir, que el artista es un personaje importante en la cosmovisión platónica. Hemos mencionado a Homero y Hesíodo, poetas que por lo bello de su arte, han pasado a la historia, ganando la inmortalidad, Platón en el mismo Banquete, los elogia diciendo "todo el mundo preferiría para sí haber engendrado tales hijos en lugar de los humanos, cuando echa una mirada a Homero, a Hesíodo y demás buenos poetas, y siente envidia porque han dejado de sí descendientes tales que les procuran inmortal fama y recuerdo por ser inmortales ellos mismos..."[xii]

Así los artistas, artífices de lo bello tendrían, un lugar especial, un sitial de honor. Pero no, el único sitial de honor que tendrán los poetas será en su fiesta de despedida, cuando partan al exilio. No hay lugar para los poetas en la República ideal de Platón, deben ser expulsados[xiii], con una gran fiesta de despedida, pero expulsados. Sólo quedarán los artesanos, y algunos músicos para las bandas militares.

¿Por qué? porque el arte[xiv], la creación poética, interfiere para Platón directamente con la Verdad. El Ser, estático, inmutable, el ser que es en cuanto es, la verdad que es, y es que aquí es donde volvemos al inicio, no puede ser copiado ni representado, porque la copia, sería un otro ser y el ser debe ser uno.

Lo explico nuevamente, en Platón, hay un afán de verdad que es imperioso, este afán lo mueve a buscar lo lleva a fijar con claridad y exactitud lo verdadero e inmutable. Reconociendo el mundo sensible, como un lugar i-racional, imperfecto, el cual debe ser moldeado por los filósofos de acuerdo al mundo de las ideas. Así el gobierno de la república ideal, será entregado a los filósofos, quienes son los únicos capaces de acceder al mundo de las ideas, para contemplar la idea de justicia, verdad, o finalmente el bien en sí mismo, y así, desde esta posición privilegiada gobernar y hacer lo correcto, ya no basado en la ignorancia de la opinión, ni en la recta opinión, sino con cierto conocimiento de causa.

Pero, cuál es el problema con los artistas. El problema de Platón, es que pese a reconocer su valor, se da cuenta de que en ésta República ideal, no pueden convivir dos verdades. El artista, el poeta, para Platón, es un creador de verdades, y estas verdades son reflejos como los de un espejo roto, conducen a la multiplicidad, el caos y el no ser. Por eso, o la creación artística da cuenta de la realidad exactamente como es, la mimesis absoluta, o mejor se vayan a otro lado.

Esto resulta tremendamente interesante por dos aspectos, uno, por la necesidad platónica de que la definición de la realidad sea una. Está consciente de Parménides, necesita unificar lo real, se vuelve en él, imperioso acceder a este ser único, inmutable, etc. pero a la vez tiene presente, delante de él, un mundo múltiple y caótico, donde los poetas reman para cualquier parte. Su razón le dice una cosa, sus sentidos otra y pese a depositar su confianza en la razón, no quiere más que una sola idea razonable, un sólo trozo del espejo.

Otro aspecto interesante aquí, y ya absolutamente fuera del tema, es ver cómo, la intelectualidad y los artistas han sido durante la historia las primeras víctimas de los distintos regímenes totalitarios; desde Platón, la inquisición, las monarquías absolutas, las dictaduras, todos quienes han querido unificar la realidad hacia una verdad absoluta, han visto en el arte y el pensamiento, una fragmentación, innecesaria y peligrosa.

Saludos cordiales.



[i] "definir: Fijar con claridad, exactitud y precisión la significación de una palabra o la naturaleza de una persona o cosa." http://www.rae.es/

[ii] Los Presocráticos, pp.: 29 a 53, Fondo de Cultura Económica, México 2002

[iii] Coloco entre paréntesis el número de página (pp.) de la cita, en el texto enunciado anteriormente. Sé que esta, no es la forma más académica, pero me parece evita la sobrecarga de notas al pie, que considero visualmente desagradable.

[iv] Ver más sobre el tema, en: Giovanni Reale, “Historia del pensamiento filosófico y científico” Barcelona, 1991.

[v] La Apología de Sócrates, Platón, Ed.: Centro Gráfico, Santiago de Chile 2000.

[vi] En el Banquete veremos cómo el amor es entendido como carencia que lleva a la búsqueda, por lo que podríamos perfectamente entender aquí a Sócrates como un verdadero filósofo, es decir, un hombre que ama la sabiduría, porque reconoce que no la tiene, pero ante esta carencia se pone en una búsqueda. Búsqueda que es superior a él mismo, es atraído a buscar la verdad, a buscar la sabiduría pero sabiendo que su búsqueda será infructuosa, pues su objetivo es inalcanzable.

[vii] Los Presocráticos, pp.: 44, Fondo de Cultura Económica, México 2002

[viii] Diálogos III Fedón, Banquete, Fedro; Platón, Biblioteca Clásica Gredos, 1993

[ix] demon, "entidad metafísica cósmica intermediaria entre los dioses y los hombres" Véase pie de página 95, página 246 - 247 del libro ya señalado.

[x] Téngase en cuenta que el amor de Dios es una categoría que va a incluir el cristianismo siglos después. Es esta visión del amor, la que va a impulsar a los atenienses a apedrear a San Pablo, cuando en los Hechos de los Apóstoles, se dice que fue a enseñar al Ágora, y los atenienses luego de escucharlo decir que Dios por amor había enviado a su hijo... en el contexto Griego esto sonó como el mayor de los absurdos, ¿Cómo un Dios perfecto? puede sentir amor, amor-carencia, y esa carencia por los hombres, los seres de este mundo irracional e imperfecto. ¡Incomprensible!

[xi] Con respecto a esto, ver Diálogo El Sofista.

[xii] Diálogos III Fedón, Banquete, Fedro; Platón, pp.: 260, Biblioteca Clásica Gredos, 1993.

[xiii] Me refiero al Diálogo La República.

[xiv] Ojo, Platón no habla de arte, habla de poesía, yo estoy yendo un poco más allá y entendiendo que Platón, desde un contexto más contemporáneo, al expulsar a los poetas, se refiere a lo que hoy en día son los artistas en general.